Entrevistas

Miguelma: la búsqueda constante de un piloto que encontró su propósito al volante

Después de atravesar momentos de incertidumbre, el piloto paraguayo Miguelma García reflexionó sobre las experiencias que marcaron su carrera, el aprendizaje junto a referentes del automovilismo y la pasión que lo impulsa a seguir persiguiendo un sueño que va mucho más allá de los resultados.

Hay pilotos que hablan de victorias, campeonatos o trofeos. García, en cambio, habló de sensaciones. De ese instante en el que el casco se cierra, el motor cobra vida y todo el ruido desaparece. Es ahí donde, asegura, encuentra el verdadero sentido de su vida.

A lo largo de una extensa entrevista exclusiva, el paraguayo dejó de lado por un momento los cronómetros para abrir una ventana a su lado más personal: las experiencias que moldearon su carrera, las frustraciones que lo hicieron crecer y las personas que marcaron su camino.

Un 2024 que cambió su manera de ver el automovilismo

No todas las temporadas se miden por los resultados. García reconoció que 2024 fue uno de los años más difíciles de su trayectoria deportiva, un período de inactividad que contrastó con el buen momento que atravesaba anteriormente.

Lejos de ocultarlo, considera que aquella pausa terminó siendo una enseñanza y que el regreso a la competencia le permitió valorar nuevamente cada oportunidad de subirse a un auto y entender que el camino de un piloto profesional también está lleno de obstáculos fuera de la pista.

Un sueño cumplido y una despedida inesperada

Si hay una temporada que Miguelma recuerda con especial cariño, esa es 2023.

Competir por primera vez en Europa representó la realización de un sueño de infancia. Más aún cuando logró pelear por los primeros puestos del Campeonato Italiano de GT desde su año debut.

Sin embargo, cuando todo parecía encaminarse hacia una temporada histórica, un problema administrativo terminó cambiando el rumbo de la historia.

Un trámite migratorio retrasó la devolución de su pasaporte, impidiéndole disputar fechas decisivas y obligándolo a abandonar el campeonato.

Lejos de quedarse con la frustración, hoy recuerda ese episodio como una de las experiencias que más fortalecieron su carácter.

Más allá del desenlace, aseguró que fue el año en el que mejor se sintió como piloto y donde comprobó que podía competir de igual a igual con algunos de los mejores exponentes de la categoría.

El automovilismo no termina cuando baja la bandera

Para muchos aficionados, la carrera comienza cuando se apagan los semáforos. Para él, ese momento representa apenas una pequeña parte del trabajo.

Detrás de cada fin de semana existen horas de simulador, reuniones técnicas con ingenieros, análisis de telemetrías y preparación física.

El paraguayo considera que ese trabajo silencioso es tan importante como el desempeño en pista y, precisamente por eso, uno de sus objetivos es mostrar al público todo aquello que normalmente permanece detrás de cámaras.

Su intención es acercar a los aficionados a una realidad poco conocida: la de un piloto profesional cuya preparación comienza mucho antes de llegar al circuito.

El referente que más lo marcó

Cuando habla de referentes Miguelma no duda. Para él, Diego Domínguez «El Patrón» representa uno de los mayores talentos que ha dado el automovilismo paraguayo.

Recuerda especialmente unas jornadas de entrenamiento compartidas en las que ambos intercambiaban datos de telemetría, analizaban frenadas y buscaban mejorar décima tras décima. Aquella experiencia, afirmó, fue una de las más enriquecedoras de toda su carrera.

«Aprender de alguien a quien admirás es un privilegio que no todos tienen», resumió al recordar esos días de trabajo conjunto.

También guarda con especial afecto otra anécdota ligada a la familia Domínguez, la primera victoria de su vida llegó precisamente enfrentando a Diego Domínguez Bejarano.

Años después, ambos mantienen una amistad que trasciende la competencia, aunque Miguelma admite que le gustaría volver a medirse con él en igualdad de condiciones.

Un debate con una respuesta clara

Uno de los momentos más interesantes de la conversación llegó cuando abordó el crecimiento del sim racing.

García cree que el karting continúa siendo una base fundamental para cualquier piloto, especialmente por la preparación física y el desarrollo de habilidades competitivas. Pero, sostiene que un simulador profesional se convirtió en una herramienta indispensable para quienes aspiran a competir en autos de carrera.

Desde su experiencia, el simulador permite aprender procedimientos, perfeccionar trazadas y llegar mucho más preparado a una prueba real, aunque reconoce que jamás podrá reemplazar completamente las sensaciones físicas que transmite un auto de competición.

«Cuando manejo desaparece todo»

Más allá de los logros deportivos, hubo una respuesta que definió quién es Miguelma García.

Confesó que convive con un profundo miedo al fracaso. Aunque, asegura que esa ansiedad desaparece por completo apenas comienza a conducir.

Describió ese momento como un estado de calma absoluta, donde el ruido mental desaparece y únicamente existe la siguiente curva.

Es una sensación que, según explicó, nunca logró encontrar fuera del automovilismo. Ni siquiera durante el tiempo en que estuvo alejado de las competencias.

Por eso reconoce que, cuando no puede correr, busca actividades capaces de producir una descarga similar de adrenalina. Incluso llegó a plantearse practicar paracaidismo durante su período de inactividad, convencido de que pocas experiencias pueden compararse con lo que siente dentro de un auto de carreras.

Más allá de los resultados

A pesar de hablar de campeonatos, simuladores y tecnología, Miguelma García dejó una sensación clara, que su mayor motivación nunca fue únicamente ganar.

Lo que verdaderamente persigue es volver a experimentar esa conexión única que siente cada vez que se coloca el casco y acelera.

Porque, como él mismo lo dijo, el automovilismo no es simplemente su profesión. Es el lugar donde siente que su vida tiene propósito.